
El Terremoto del 10 de Agosto, Nos Dio Una Nueva Visión: Dios Nos Dio Una Nueva Oportunidad
Por: Víctor Paredes, Consultor de Seguridad
Hay momentos en la vida de los pueblos que marcan un antes y un después, y el terremoto del 10 de agosto fue uno de ellos. Momentos que no se miden en la escala de Richter, sino en la escala del alma.
El reciente sismo que estremeció nuestra tierra fue uno de esos momentos. No solo tembló el suelo bajo nuestros pies; tembló nuestra conciencia, tembló nuestra soberbia, tembló nuestra rutina.
Durante mis 25 años de vida profesional al servicio de la Seguridad Privada y casi 20 en la Seguridad Pública en Colombia, y algunas naciones hermanas, he visto muchas crisis. He visto el temblor de la violencia, el temblor de la injusticia, el temblor de la ingratitud. Pero hay temblores que destruyen y hay temblores que despiertan. Este terremoto del 10 de agosto fue de los que despiertan.
Cuando la tierra rugió, todos fuimos iguales. No hubo grados, no hubo uniformes, no hubo estrato de clases sociales, no hubo partido político. El general y el soldado, el rico y el pobre, el creyente y el escéptico, todos bajo el mismo cielo, todos con la misma súplica en los labios: ¡Dios mío, ayúdanos! Y Dios nos escuchó.
Una Nueva Visión tras el Terremoto del 10 de Agosto
El sismo nos arrancó las vendas de los ojos. Nos dio una nueva visión:
- Primero, nos hizo ver lo frágiles que somos. En segundos, edificios que tardaron años en construirse se vinieron abajo. Proyectos, orgullos y rencores se volvieron polvo. Entendimos que nada de lo material nos pertenece. Que somos administradores, no dueños. Que la vida es un suspiro prestado.
- Segundo, nos hizo ver lo fuertes que somos cuando estamos unidos. Lloré mucho, vi manos que nunca se habían tocado, rescatando juntas. Vi jóvenes cargando ancianos que no conocían. Vi a vecinos compartiendo el pan, el agua y la oración. Vi a Colombia solidaria, esa Colombia que a veces olvidamos, pero que siempre está ahí, latiendo bajo la adversidad. Esa es la Patria que yo he servido por casi medio siglo y por la que vale la pena seguir luchando.
- Tercero, nos hizo ver lo esencial. ¿De qué sirvió en ese momento el último celular, el carro lujoso, la cuenta bancaria? Nada. Lo que valió fue un abrazo, una palabra de aliento, una botella de agua, una oración compartida. El terremoto del 10 de agosto nos devolvió a lo humano.
Una Nueva Oportunidad
Si la nueva visión fue el regalo, la nueva oportunidad es la responsabilidad.
Dios, en su infinita misericordia, no permitió que este fuera el final. Nos dio una segunda oportunidad. No para reconstruir solo muros y techos, sino para reconstruirnos nosotros mismos.
Nos dio la oportunidad de ser más solidarios y menos indiferentes. De ser más justos y menos egoístas. De ser más agradecidos y menos quejumbrosos. De construir un mundo más Solidario, Justo y en Paz, como reza el galardón que hoy, humildemente, comparto con ustedes.
Esta nueva oportunidad nos exige tres compromisos:
- Reconstruir con memoria: Que cada ladrillo que pongamos lleve la memoria de quienes partieron y la lección de lo que pasó. Que no construyamos sobre la arena movediza de la corrupción y la improvisación, sino sobre la roca firme de la técnica, la honestidad y la prevención.
- Reconstruir con unidad: Que no permitamos que, pasado el susto, vuelva la división. El terremoto no preguntó a quién iba a sacudir. La reconstrucción no debe preguntar a quién va a beneficiar. Todos somos Colombia.
- Reconstruir con Dios en el centro: Porque sin Dios, somos escombros. Con Dios, somos esperanza. Él permitió que la tierra se moviera para que nuestro corazón se moviera hacia Él.
Hoy, desde lo más profundo de mi ser, puedo decir: el sismo me dio una nueva visión. Ya no veo solo con los ojos del protector, del profesional, del analista, del servidor. Veo con los ojos del alma.
Y Dios nos dio una nueva oportunidad. No la desperdiciemos. Que esta tragedia no sea en vano. Que de las grietas que dejó el sismo, florezca una Colombia más humana, más fuerte y más unida.
Con fe en Dios y amor por la Patria, seguiremos adelante.






