
El Sesgo de Supervivencia en la Gestión del Riesgo y la Seguridad | Cómo Evitar esta Trampa Cognitiva
El Sesgo de Supervivencia: Una Trampa Silenciosa en la Gestión del Riesgo y la Seguridad
Entendiendo el sesgo de supervivencia en la seguridad
El sesgo de supervivencia es un error cognitivo que altera la percepción del riesgo al enfocarse solo en los casos exitosos e ignorar los fracasos. En la gestión del riesgo y la seguridad, este sesgo genera una falsa sensación de protección, haciendo creer que las estrategias aplicadas son efectivas solo porque no se han presentado incidentes visibles.
Cuando las organizaciones basan su análisis en los sistemas que “han funcionado”, sin estudiar los que fallaron, dejan de ver vulnerabilidades críticas. Este enfoque limitado impide reconocer amenazas reales, reduciendo la capacidad de anticipación y respuesta frente a los riesgos.
Lecciones del pasado: el caso de los aviones de guerra
Un ejemplo clásico del sesgo de supervivencia ocurrió en la Segunda Guerra Mundial. Los Aliados querían reforzar los aviones donde se observaban más impactos de bala, pero el matemático Abraham Wald advirtió que esos eran los aviones que habían regresado. Los impactos ausentes mostraban las zonas que, al ser alcanzadas, destruían el avión. Gracias a su análisis, se reforzaron las áreas verdaderamente vulnerables, salvando innumerables vidas.
Muchas organizaciones consideran que “todo está bien” solo porque no han tenido incidentes. Sin embargo, la ausencia de eventos no necesariamente significa seguridad. Puede reflejar falta de información o simple suerte, lo que limita la mejora continua y perpetúa prácticas ineficaces.
El pensamiento histórico y la falta de conciencia del riesgo
Durante auditorías recientes se detectaron empresas cuya matriz de riesgos no se actualizaba hacía más de cinco años. La justificación: “no se han materializado riesgos”. Este pensamiento revela un sesgo de supervivencia institucionalizado, donde la no ocurrencia de incidentes se interpreta como éxito, sin revisar si los controles realmente funcionan o si se aplican correctamente las metodologías.
La alta dirección suele justificar la ausencia de incidentes como resultado de su gestión, pero esa conclusión se basa en percepciones históricas y no en datos reales. Este sesgo conduce a una gestión débil, donde solo se atienden los casos extremos, descuidando riesgos latentes con potencial de gran impacto.
Comprendiendo el sesgo desde la causalidad
El sesgo de supervivencia surge del malentendido entre causa y efecto. En términos estadísticos, se confunde la correlación con la causalidad. Por ejemplo, asumir que la seguridad se debe a los controles implementados cuando, en realidad, puede ser producto del azar o de factores externos.
Imaginemos un área crítica con servidores protegidos por una cerradura. Si nunca ha ocurrido una intrusión, se podría creer que el control es eficaz. Pero si se desconoce cuántas llaves existen o si hay duplicados, el riesgo sigue presente. La ausencia de incidentes no significa control efectivo, sino una falsa sensación de seguridad.
Importancia de la investigación en seguridad
Para superar este sesgo, las organizaciones deben fortalecer sus procesos de investigación. Existen dos tipos esenciales:
- Investigación de eventos materializados: analiza incidentes, siniestros o desastres ya ocurridos.
- Investigación preventiva de riesgos: identifica factores del entorno antes de que ocurra un evento.
Ambas son esenciales para descubrir causas reales y fortalecer la gestión proactiva del riesgo.
Investigación preventiva: una herramienta estratégica
La investigación preventiva debe centrarse en tres ejes:
- Estimación de amenazas múltiples (naturales, sociales, antrópicas).
- Estimación de vulnerabilidad, considerando factores humanos, físicos y económicos.
- Estimación de capacidades, evaluando la respuesta institucional y local ante el riesgo.
Esta metodología amplía la visión organizacional y reduce el impacto de los sesgos cognitivos en la toma de decisiones.
Superar el azar con gestión inteligente
El sesgo de supervivencia es una trampa silenciosa que puede poner en riesgo a las organizaciones. No basta con no haber tenido incidentes; es necesario comprender, investigar y anticipar los riesgos.
Solo una gestión consciente y basada en la evidencia permitirá garantizar la continuidad del negocio y fortalecer la seguridad organizacional más allá del azar.
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