
Seguridad Objetiva y Subjetiva: Clave para la Cultura de Seguridad
La dualidad en la comprensión de la seguridad
Esta semana, en conversación con el Coronel® Jorge Isaza de la Universidad Militar Nueva Granada, surgió un tema clave que merece reflexión: la diferencia entre Seguridad Objetiva y Subjetiva, un enfoque que impacta directamente en la Cultura de Seguridad Organizacional. Comprender ambas dimensiones permite interpretar mejor los resultados y las percepciones que construyen el entorno seguro dentro de una empresa o comunidad. (Seguridad Objetiva y Subjetiva: Clave para la Cultura de Seguridad)
¿Qué entendemos por seguridad?
Cuando hablamos de seguridad, solemos asociarla con la ausencia de incertidumbre o riesgo y con la confianza en las medidas o personas que nos protegen. Sin embargo, en el ámbito corporativo y ciudadano, esta va más allá: implica la acción conjunta del Estado, el sector privado y la ciudadanía para preservar la convivencia y prevenir delitos.
Aquí surge una brecha entre lo objetivo (los hechos medibles) y lo subjetivo (la percepción individual), una diferencia que puede distorsionar la realidad, generar falsas sensaciones de protección o vulnerabilidad, y afectar la efectividad de las estrategias preventivas.
Lo objetivo vs. lo subjetivo en la seguridad
El enfoque objetivo se basa en hechos verificables e independientes de las emociones o creencias personales. En cambio, el enfoque subjetivo depende de las experiencias, opiniones y percepciones de las personas.
Por ejemplo:
- Afirmar que “Bogotá es la capital de Colombia” es una verdad objetiva.
- Decir que “Bogotá es una ciudad segura” es una afirmación subjetiva, pues depende de la experiencia individual.
Ambos enfoques son necesarios para una comprensión integral de la seguridad corporativa y ciudadana, pero cada uno con sus riesgos y limitaciones. (Seguridad Objetiva y Subjetiva: Clave para la Cultura de Seguridad)
Conocimiento objetivo y subjetivo en seguridad
El conocimiento objetivo se obtiene mediante la observación y la verificación —es decir, con evidencias y datos comprobables—, lo que permite generar políticas de seguridad basadas en hechos.
Por su parte, el conocimiento subjetivo surge de percepciones y opiniones, útiles para entender la forma en que las personas viven, sienten y confían en los entornos seguros.
En América Latina, por ejemplo, se observa una paradoja: los indicadores de seguridad objetiva no siempre coinciden con la seguridad subjetiva. Aunque las cifras de criminalidad bajen, el miedo y la desconfianza pueden mantenerse altos, afectando el bienestar social y la estabilidad institucional.
Aplicación práctica del enfoque objetivo y subjetivo
Enfoque Objetivo: mide la seguridad con indicadores verificables como el número de incidentes, el cumplimiento de protocolos SARLAFT o BASC V6:2022, o la implementación de controles físicos y digitales.
Enfoque Subjetivo: evalúa la percepción de seguridad, la confianza en los líderes, o el sentimiento de protección en el entorno laboral. (Seguridad Objetiva y Subjetiva: Clave para la Cultura de Seguridad)
La seguridad integrada combina ambos enfoques, entendiendo que la protección no solo se mide… también se siente.
Riesgos del enfoque objetivo y subjetivo
Riesgos de lo objetivo:
- Reduccionismo técnico que ignora factores humanos.
- Falsa sensación de seguridad por cumplimiento normativo.
- Desconexión con la realidad emocional de las personas.
Riesgos de lo subjetivo:
- Sobreestimación o subestimación del riesgo, influenciada por el miedo o la confianza excesiva.
- Desmotivación preventiva si se percibe baja amenaza.
- Impacto psicosocial, como estrés o aislamiento, aun sin evidencia de peligro real.
¿Cómo equilibrar ambos enfoques?
Para reducir los riesgos y fortalecer la Cultura de Seguridad Empresarial, se recomienda:
- Integrar indicadores objetivos y subjetivos en los diagnósticos.
- Escuchar activamente las percepciones de los empleados o comunidades.
- Educar en percepción del riesgo y comunicación efectiva.
- Diseñar estrategias que reconozcan el miedo sin minimizarlo.
Conclusión: una visión integral de la seguridad
Ser capaces de distinguir entre lo objetivo y lo subjetivo permite construir una seguridad más completa, humana y sostenible. En la práctica, la objetividad proporciona datos, y la subjetividad ofrece contexto. Ambas son esenciales para una verdadera gestión del riesgo y toma de decisiones efectivas.






