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Published on enero 24th, 2020 | by Asosec

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EL VALOR AGREGADO DE LA GESTIÓN INTEGRAL DE RIESGOS

Las organizaciones reciben el encargo de administrar integralmente seis capitales. El  encargo  es  explícito  por  parte  de  los  dueños,  que  aportan  los  recursos financieros,  pero  existe  también  un  encargo  tácito  de  la  sociedad  y  el  medio ambiente, que les permiten desarrollar su actividad.  Esto lo ejecutan dentro de un gobierno socialmente responsable. El desempeño de una organización dentro de este concepto general ha generalizado la expresión “los seis capitales”.

 

LOS SEIS CAPITALES

A continuación, se describen seis formas que toma el capital en una organización que le son encomendados para hacer crecer de manera sostenible:

 

Capital financiero

Lo conforman los fondos que:

  • Están disponibles  para  el  uso  por  una  organización  en  la  producción  de bienes o la prestación de servicios.
  • Se obtienen a través de financiamiento, como deuda, capital o donaciones, o generado a través de operaciones o inversiones.

 

Capital manufacturado

Objetos físicos fabricados (a diferencia de los objetos físicos naturales) disponibles para una organización para su uso en la producción de bienes o la prestación de servicios, que incluyen:

  • Edificios.
  • Equipos.
  • Infraestructura (como carreteras, puertos, puentes y plantas de tratamiento de aguas residuales)

El capital manufacturado a menudo es creado por otras organizaciones, pero incluye activos  fabricados  por  la  organización  informante  para  la  venta  o  cuando  se conservan para su propio uso.

 

Capital intelectual

Intangibles basados en el conocimiento, que incluyen organizacional que incluyen:

  • Propiedad intelectual, como patentes, derechos de autor, software, derechos y licencias.
  • “Capital organizacional” como conocimiento tácito, sistemas, procedimientos y protocolos.

 

Capital humano

Competencias, capacidades y experiencia de las personas, y sus motivaciones para innovar, incluyendo:

  • Su alineación, y apoyo con el marco de gobierno de la organización, el enfoque de gestión de riesgos y valores éticos
  • La capacidad para comprender, desarrollar e implementar una estrategia de organización
  • Lealtades y  motivaciones  para  mejorar  procesos,  bienes  y  servicios, incluida la capacidad de dirigir, gestionar y colaborar

 

Capital social y relacional

Las instituciones y las relaciones dentro, y entre, comunidades, grupos de partes interesadas y otras redes, y la capacidad de compartir información para mejorar el bienestar individual y colectivo. Incluye:

 

  • Normas compartidas, y valores y comportamientos comunes
  • Relaciones claves con las partes interesadas, y la confianza y voluntad de involucrarse que una organización ha desarrollado con actores externos, y se esfuerza para construir y proteger
  • Intangibles asociados con la marca y reputación que una organización ha

desarrollado, la licencia social de una organización para operar

 

Capital natural

Todos  los  recursos  y  procesos  ambientales  renovables  y  no  renovables  que proporcionan  bienes  o  servicios  que  respaldan  la  prosperidad  pasada,  actual  o futura de una organización. Incluye:

  • Aire, agua, tierra, minerales y bosques.
  • Biodiversidad y salud del ecosistema.

 

Para hacer un seguimiento del desempeño en cada uno de los frentes existen las metodologías de reportes integrados para los cuales los sistemas de gestión  de riesgo aportan información de mucho valor.

 

APORTES DE LA GESTIÓN DE RIESGOS A LA ORGANIZACIÓN

Los sistemas de gestión de riesgo aportan valor a las organizaciones, pues van mucho más allá de cumplir los requisitos con las entidades reguladoras de orden nacional  e  internacional.  Durante  el  proceso  de  su  diseño,  en  la  selección  y adopción  del  modelo  a  implantar,  cuando  se  realiza  la  identificación  de  los indicadores de riesgo específicos, la construcción de un mapa de materialidad, los funcionarios de la empresa toman conciencia explícita del impacto que tiene su labor y los riesgos asociados a ella en los resultados finales.

 

El  sistema  de  gestión  de  riesgos  hace  parte  esencial  del  conjunto  de  reportes integrados de una organización, que le permiten proyectarse ante su comunidad de interés  (stakeholders)  como  una  organización  responsable  con  los  diferentes capitales  que  le  han  sido  asignados  por  los  dueños,  la  comunidad  y  el  medio ambiente y con una implementación correcto del gobierno corporativo.

 

Desde el punto de vista específico de los productos de gestión de riesgo, éstos deben ofrecer características como las siguientes:

Manejar  una  gestión  integral  de  riesgos,  tales  como:  operativos,  estratégicos, reputacional, financieros, de seguridad de la información, lavado de activos, entre otros.  Ayudar  a  las  organizaciones  a  cumplir  con  las  exigencias  de  los  entes reguladores que las obligan a contar con un sistema de gestión o administración de riesgos. Ayudar a cumplir con las normativas internacionales tales como: Basilea II, Estándar  Australiano,  Sarbanes  Oxley,  COSO  ERM,  ISO31000,  además  de  las normativas  regionales.  Ayudar  a  reducir  la  subjetividad  de  la  calificación  de  los riesgos y controles.

Y aportar a la organización beneficios de este tipo

Aporta información relevante para toma de decisiones estratégicas. Apoya la mejora de los procesos para identificar fallas y establecer planes de acción.

 

Los riesgos de los diferentes sectores  y el lavado de activos en particular

 

Todos  los  sectores  están  sometidos  a  todo  tipo  de  riesgos  que,  por  supuesto, requieren  ser  gestionados.  Las  circunstancias  actuales  requieren  que  se  tomen medidas  especiales  para  la  prevención  de  efectos  colaterales  de  un  delito  que acecha en todo momento, el lavado de activos, en estos términos: Prevenir el lavado de  activos  y  la  financiación  del  terrorismo  no  es  solo  un  compromiso  de  las entidades financieras, La prevención del lavado de activos y de la financiación del terrorismo (LAFT) en los demás  sectores, más que una obligación, es un asunto de responsabilidad empresarial, pues la gestión de riesgo es uno de los pilares de un buen gobierno corporativo. A pesar de esto, a menudo se piensa que el riesgo de LAFT es una preocupación y un compromiso exclusivos del sector financiero, pero también su empresa debería protegerse contra estos delitos. Los riesgos del lavado  de activos  y  de  la  financiación del  terrorismo  (LAFT)  pueden  provenir de diferentes fuentes. La relación con terceros, como clientes, proveedores, socios o colaboradores, puede implicar un riesgo de caer en actividades ilícitas involuntarias. Por eso, toda actividad económica implica ciertos riesgos. Las amenazas provienen tanto del interior como del exterior de una organización. La falta de controles, no tener  una  política  de  gestión  de  riesgo  estructurada  o  el  desconocimiento  del personal acerca de los peligros o de los procesos puede favorecer las acciones ilegales. El problema está en que los perjuicios del LAFT no son visibles sino hasta que se concreta el peligro. Una vez una empresa del sector real ha sido afectada por los delitos de contrabando, lavado de activos o financiación del terrorismo, se producen multas, sanciones, embargos, incluso detenciones o extradiciones de los dueños  o  administradores.  Eso  sin  contar  con  las  pérdidas  de  dinero  que  se ocasionan en los procesos de extinción de dominio.

 

Por el contrario, las empresas que toman medidas para prevenir el lavado de activos y  la  financiación  del  terrorismo  disminuyen  la  probabilidad  de  sufrir  sanciones, además de que mejoran su imagen institucional. Asimismo, contar con un programa de prevención de lavado de activos y de la financiación del terrorismo también trae muchos  beneficios  organizacionales:  Los  negocios  son   más  sostenibles.  La confianza sectorial se fortalece. La inversión aumenta. La gestión de la empresa se hace más segura. La toma de decisiones se afianza. La competencia económica se legitima. ¿Entonces por dónde comenzar?

 

Implemente una política de gestión de riesgo

La educación comienza por casa, y esto es aplicable también para los negocios del sector real. Los mecanismos de autorregulación permiten establecer qué medidas preventivas se van a tomar, facilitan la transparencia y esclarecen los procesos. Así se mejora la administración de los riesgos.

 

Cree un plan de divulgación

No es suficiente con elaborar un plan de gestión de riesgo si no se difunde dentro de la organización. Para descentralizar la gestión de riesgo, es necesario que toda la  empresa  conozca  en  qué  consiste.  Esto  fortalecerá  la  cultura  de  riesgo  y fomentará la participación de las partes interesadas.

 

Utilice herramientas tecnológicas

Es cierto que muchas empresas del sector real no cuentan ni siquiera con un área de cumplimiento. Por eso, es importante tener un software de gestión de riesgo que ayude  a  automatizar  el  proceso.  Tenga  en  cuenta  que  cualquiera  que  sea  la herramienta que utilice debe administrar de forma integral los riesgos, apoyar la cultura   de   gestión   de   riesgo,   reducir   la   subjetividad   del   análisis   y   recibir notificaciones automáticas.

 

EL PROCESO DE SELECCIÓN DEL MODELO DE GESTIÓN DE RIESGO A IMPLEMENTAR

El modelo “V” (Alternativa 1 para la gestión del Riesgo)

 

En la implantación de medidas de control del riesgo es importante la identificación de los puntos y procesos de la operación financiera para luego relacionarlos según el tipo de marco de gestión de riesgos informáticos que se haya utilizado para la evaluación  global  de  riesgo  (Global  Risk  Assesments  -GRA).  El  Modelo  “V”  se asemeja al usado en informática, para control, desarrollo y puesta en marcha de proyectos. Sigue un proceso cronológico desde la definición de un proyecto hasta su puesta en marcha. A partir de este modelo, y de la estratificación considerada en él,  se  hacen  las  consideraciones  para  implantar  métodos  y  soluciones  para  la mitigación del riesgo.

 

Marco para gestión del modelo de riesgo:

Este modelo asegura que: Existan políticas apropiadas de gestión de riesgos y un marco  de  gobernanza  Los  modelos  se  desarrollen  e  implementen  de  manera robusta y apropiada Esos modelos se sometan a validación apropiada y revisiones independientes y antes después de la implementación.

 

Estructura del marco para gestión del modelo de riesgo

Se divide en cuatro fases y tiene en total siete etapas de progresión:

 

FASE  I-  POLÍTICAS  DE  GESTIÓN  DEL  MODELO  DE  RIESGO  Y  MARCO  DE GOBERNANZA:

 

PROPUESTA  DE  MODELO  Y  TÉRMINOS  DE  REFERENCIA  (Responsabilidad compartida con GRA):

Comprender  las  razones  detrás  de  la  creación  de  un  modelo  y  las  expectativas sobre cómo se usará su resultado.

DESARROLLO DEL MODELO (Responsabilidad de GRA):

El  modelo  es  lógico,  desarrollado  robusta  y  apropiadamente  para  su  propósito previsto y es consistente con los estándares globales

VALIDACIÓN DE LA PREIMPLANTACIÓN (Responsabilidad de GRA):

Control de Primera Línea de Defensa (FLOD – First Line Of Defense) para garantizar que  el  modelo  sea  conceptualmente  correcto, que  los  datos  utilizados  sean  los adecuados y que los resultados cumplan con el propósito previsto.

 

FASE   II-   VALIDACIÓN   DEL   MODELO   Y   REVISIÓN   INDEPENDIENTE   DE ESTÁNDARES.

REVISIÓN INDEPENDIENTE (Responsabilidad fuera de GRA):

Control de Segunda Línea de Defensa (SLOD – Second Line of Defense) donde los modelos  clave  se  someten  a  una  revisión  independiente  para  proporcionar  un desafío  creíble  y  una  garantía  adicional  a  la  administración,  lo  que  ayuda  a identificar las limitaciones antes del uso del modelo.

 

FASE III- DESARROLLO DEL MODELO E IMPLANTACIÓN DE ESTÁNDARES

APROBACIÓN (Responsabilidad compartida con GRA):

El  modelo  ya  ha  recibido  la  aprobación  apropiada  de  la  autoridad  pertinente  o individuo (s) responsable antes de ser usado o implementado.

 

FASE IV- DEFINICIÓN DEL MODELO, IDENTIFICACIÓN E INVENTARIO

IMPLEMENTACIÓN (Responsabilidad compartida con GRA):

El modelo ya se ha implementado según su diseño y propósito originales luego de haber realizado las pruebas apropiadas.

VALIDACIÓN Y REPORTE DEL MODELO (Responsabilidad compartida con GRA): El modelo está funcionando satisfactoriamente y se está utilizando según su diseño y propósito originales. Esto incluye una serie de actividades, incluida la supervisión y validación de primera línea, y la validación y revisión independientes.

 

Las  tres  líneas  de  defensa  podemos  tener  una  consideración  adicional  para  el modelo de gestión de riesgo que es derivada del sector financiero, planteando la posibilidad de aprovechar la existencia de herramientas de gestión integral de riesgo en sectores económicos diferentes al financiero. Allí se ofrece una hoja de ruta a seguir que comprende: La importancia del compromiso de la dirección El concepto de  materialidad  Las  Tres  Líneas  de  Defensa,  funciones  y  responsabilidades  El impacto de la auditoría de riesgo Integración con reportes no financieros Aunque se enfatizan las “Tres líneas de Defensa”, término que resume de manera simplificada cómo  disponer  los  recursos  de  la  organización  para  un  logro  final  superior,  el sistema  de  riesgo  va  mucho  más  allá  de  la  prevención,  el  reporte  y  la  gestión, contribuyendo  al  cumplimiento  de  los  objetivos  estratégicos  de  la  organización dentro de un marco de responsabilidad social corporativa.

 

Fuente: Cero


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Asociación Colombiana de Seguridad



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