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Seguridad Privada

Published on Febrero 19th, 2016 | by Asosec

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‘Reducir delito en Bogotá no solo depende de tener policías en calle’

Esta semana se dio inicio formalmente la intervención en los 754 puntos más inseguros de Bogotá, donde, según las autoridades, se han concentrado hurtos, homicidios y lesiones personales en los últimos años.

El mismo plan fue implementado el año pasado en Medellín, con resultados positivos: entre otros, se redujo el crimen en un 70 por ciento, aumentó la denuncia (30 puntos porcentuales) y disminuyó el hurto a vehículos un 46 %, según el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), el cual ha hecho parte del proceso. (Lea también: Este es el plan para intervenir las 754 zonas más inseguras de Bogotá)

En entrevista con EL TIEMPO, Daniel Ortega, director de evaluación de impacto y aprendizaje de políticas de la CAF, habló sobre su experiencia en Medellín y aseguró que la clave de la estrategia es que la Policía cumpla con el aumento en los tiempos de patrullaje, la administración haga más amigable el espacio público y los ciudadanos se apropien de esos lugares. (Vea la infografía: Los puntos calientes de la criminalidad en Bogotá)

¿Qué es un ‘punto caliente’?

Es un lugar geográfico, que habitualmente es una cuadra, donde hay una alta concentración del delito. Para tener una idea, en la ciudad de Medellín hay 37.000 cuadras o segmentos de vía. De esas, la mitad de todos los homicidios que hubo entre el 2012 y el 2014 ocurrieron en 659 segmentos, que es menos del uno por ciento. Esto es evidentemente una alta concentración espacial del delito.

¿Lo mismo pasa en Bogotá?

En Bogotá hay alrededor de 137.000 calles, y todos los homicidios, entre el 2012 y septiembre del 2015, ocurrieron en 3.000. Hay lugares de alta incidencia criminal. Y en Bogotá, como en muchas otras ciudades, el robo tiene una incidencia más alta.

¿Qué se hace?

Número uno, la identificación de la alta concentración del delito y, número dos, la intervención policial en esos espacios, que esencialmente consiste en el incremento del patrullaje policial dedicado a cada uno de esos puntos.
También, un monitoreo del cumplimiento del patrullaje policial y, luego, una nueva medición de lo que se logró.

Y en Medellín, ¿cuándo fue?

Los resultados se presentaron a finales de noviembre y la prueba piloto, que arrancó el 4 de mayo y duró hasta finales de octubre. Ese fue el periodo de tiempo en el que intentamos medir muy precisamente los efectos de esa intervención, comparando unos puntos calientes que recibieron más patrullaje con otros que no recibieron un incremento especial, que fueron seleccionados de manera aleatoria.

En Bogotá, la idea es fortalecer la presencia policial en esos lugares…

La presencia policial sobre el territorio no afecta el crimen porque vaya a resolver el problema fundamental de la ocurrencia de delitos. Si hay mercados ilegales o una persona está involucrada en conflictos interpersonales, por ejemplo, las motivaciones de la comisión de delitos no se van a resolver porque un policía esté parado en la esquina. Lo que va a hacer el uniformado es disuadir la comisión del delito en ese momento determinado.

¿Es decir que el delincuente se abstenga de cometerlo?

Lo que el patrullaje es capaz de hacer es aumentar el costo de cometer un delito en esos sitios. No podemos descartar que, eventualmente, la persona busque otro lugar para cometerlo; lo que pasa es que le hemos aumentado los costos de donde pretendía hacerlo.

Pero lo preocupante es que el delito se mueva a otras zonas, ¿no cree?

Es una pregunta que se ha planteado desde la primera vez. En Medellín hicimos un esfuerzo por medir si, efectivamente, el crimen aumentó o no, para saber si se desplazó en las zonas cercanas a las zonas que se intervinieron.

Encontramos lo contrario; el crimen bajó. Es como si los beneficios se extendieran más allá de donde fue la intervención; eso al menos en la ventana de tiempo que medimos el efecto, que fue en cinco o seis meses. Así, lo que debe hacer la institución policial es poco a poco revisar la distribución espacial y, en caso de que sea necesario, reacomodar su estrategia de patrullaje.

¿Qué más plantea la estrategia además de incrementar los tiempos de los uniformados?

Otra cosa que encontramos en Medellín, y que es parte de la razón por la cual en Bogotá se está planteando, es agregar a la intervención policial una intervención situacional. Esta consiste en mejorar el espacio público, la iluminación de las calles y borrar el grafitti no artístico.

En Medellín, en unos 100 de los 900 puntos hubo un esfuerzo de mejoramiento urbano. No se trata solo de policías, también de mejoramiento del espacio físico, que permita que la gente circule y ayude a la reducción del delito.

Esa tarea de la administración y de la ciudadanía es vital para que los resultados perduren…

Cuando otras áreas de la administración se encargan de mejorar la infraestructura, por ejemplo, la gente se va a sentir más cómoda para ocupar el espacio. Así se reduce la incidencia delictiva. Es raro que en una plaza donde lo niños estén jugando haya un robo o un homicidio, a plena luz del día o en la noche, si está iluminado.

¿Esta idea proviene de Medellín?

Medellín es el primer lugar donde se ha hecho una medición rigurosa y sistemática en América Latina, pero esta es una idea que viene de otras latitudes. Uno de los primeros estudios que se hizo, a finales de los 80, fue en la ciudad de Minneapolis (Estados Unidos), así como en otras ciudades de ese país y lugares de Inglaterra.

Fuente: Eltiempo


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Asociación Colombiana de Seguridad



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